Las estadísticas generales indican que las muertes por accidentes viales están aumentando anualmente con una tasa de 3 a 4 por ciento, y que la tasa de fatalidad en el Perú - 27 muertes por cada 10,000 vehículos- es actualmente quince veces más alta que las tasas equivalentes en los países más desarrollados y aun significativamente más alta que las tasas de muchos otros países que se encuentran en el mismo estado de desarrollo que el Perú.
Las estadísticas oficiales de la Policía Nacional del Perú registraron para 1993 un total de 61,190 accidentes de tránsito con un total de 2,577 muertes y 16,535 lesionados.
Al respecto, el 70% de los accidentes ocurren en el área Metropolitana Lima - Callao, lo que ha motivado que el MTC haya puesto especial énfasis en iniciar estudios muy detallados de estas áreas urbanas en donde el medio ambiente viene deteriorándose aceleradamente.
Un comité multisectorial ha elaborado a este respecto un informe especial con recomendaciones para revertir este proceso.
Con las mejoras en la situación económica y la creciente motorización, el Perú está comenzando a experimentar algunos de los problemas asociados al incremento de vehículos; mientras la motorización crece, la seguridad vial llega a ser no sólo un problema de transporte, sino también un serio problema de salud para la Nación.
Las estadísticas muestran que desde 1980 más de 25,000 personas han fallecido en accidentes viales y alrededor de 200,000 personas han sido heridas en las vías del Perú, y muchas han quedado inválidas por el resto de sus vidas.
En Lima y Callao ocurren anualmente alrededor de 1,800 muertes, y se estima que cada año alrededor de 840 personas mueren en la red vial de carreteras.
Estudios de investigación en varios países indican que los costos que producen los accidentes viales típicamente están entre 1 y 2 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) para la mayoría de países en desarrollo. Esta cifra está normalmente basada en los costos directos, tales como daño al vehículo y a la propiedad, tratamiento médico y gastos administrativos del sector público y de los servicios de emergencia que tienen que ver con el accidente y sus consecuencias. Normalmente también incluye estimados de pérdidas de productividad por los heridos o muertos. Pero no se puede incluir ninguna asignación por daño, dolor ni sufrimiento, que resultan los peores efectos de los accidentes.
En el Perú los costos mínimos absolutos de accidentes viales pueden ser estimados en no menos de uno por ciento del PBI anual para propósitos de estimación general.
Bajo esta cifra, los accidentes viales están costando al Perú alrededor de 350 millones de US$ cada año. Estas pérdidas continuarán creciendo, en relación directa con el crecimiento del PBI, año tras año, a menos que una efectiva acción sea tomada para resolver este creciente problema nacional.
Debido a que la mayor parte de las autopartes vehiculares son importados, muchas de estas pérdidas son en moneda extranjera. Pérdidas recurrentes anuales de esta magnitud significan una severa carga sobre la economía del Perú.
Experiencias de países con mayor grado de motorización indican que la demanda de propiedad vehicular puede ser representada, por una curva S, con un lento pero gradual crecimiento hasta alrededor de 100 vehículos/1,000 personas, seguido por un rápido y "explosivo" crecimiento en motorización hasta alrededor de 300 vehículos/1,000 personas, seguido por un período más lento de crecimiento, hasta que el "nivel teórico de saturación " alcanza alrededor de 500 a 600 vehículos/1,000 personas.
A pesar del rápido incremento anual de alrededor del 10 por ciento en la flota vehicular, los niveles corrientes de propiedad vehicular están todavía solamente en alrededor de 35 vehículos/1,000 personas, razón por la que es de esperar una etapa de "crecimiento explosivo" de la motorización. Aun en tendencias corrientes de 10 por ciento por año, la flota vehicular se duplicaría en 8 años, triplicaría en 12 y cuadruplicaría en 15.
Estos inminentes y posteriores incrementos en la flota vehicular resultarán en mayor presión sobre las carreteras de la red vial, sus sistemas de control de tráfico y sobre los profesionales (Ingenieros de Tráfico, Planificadores, Policías, etc.) responsables de asegurar una fluida y segura operación.
El MTC, con asistencia del Banco Mundial, viene realizando durante 1995 un estudio que diseñará el sistema de prevención de accidentes que requiere el país tanto en las áreas rurales como urbanas. Este sistema busca coordinar las acciones de las entidades públicas y privadas con responsabilidad en la tarea de reducir y mitigar los efectos de los accidentes en el tránsito. Se definirá mejor y reforzará las funciones y los proyectos que deben ejecutarse.
El Gobierno, con la ayuda del Banco Mundial, está estudiando la creación de un organismo mixto estatal -privado, que se encargará de promover la seguridad vial, como se ha hecho exitosamente en otros países.
Vienen participando en este proceso de organización e implementación del sistema de prevención de accidentes más de 30 entidades públicas y privadas, coordinadas por un Comité Interino y una Secretaría Permanente Ejecutiva.